SOCIEDAD

Parece ser que hasta entrado el siglo XVI, los habitantes se dedicaban a la pesca, especialmente de la ballena. El esqueleto de la última que se obtuvo en la bahía entre Guetaria y Zarauz se puede admirar en el Museo Náutico de San Sebastián. Cuando estos cetáceos desaparecieron del Cantábrico, las gentes del lugar se dedicaron a otros menesteres como la agricultura y la fabricación de barcos. Dice la leyenda que de unos astilleros, que parece que en la villa hubo y de los que no queda ni rastro, salió la Nao Victoria, la primera nave que dio la vuelta al Mundo, con Juan Sebastián Elcano, vecino de Guetaria, como capitán.

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El que la playa de Zarauz sea una de las más largas del mar Cantábrico, con casi 3 kilómetros de longitud, parece ser que fue una de las razones por las que la reina Isabel II de España eligió la villa como lugar de veraneo. Este hecho arrastró a muchos aristócratas y gentes de clase alta a pasar los meses de verano en Zarauz. El Rey Alfonso XIII, la Reina Maria Cristina, la Duquesa de Alba, el Marqués de Narros, el duque de Veragua y el marqués de Santillana, el duque de Lécera y don Pascual Madoz, entre otros muchos, veranearon en Zarauz. Este último, fue un político progresista liberal, nacido en Pamplona en 1806 que murió en Génova en 1970. Fue un personaje importante, ministro de Hacienda y gobernador de Barcelona.Hombre de gran cultura, publicó un interesante

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1920.
Nikol (Nicolás Múgica Errasti).

Gráficas Laborde y Labayen.Tolosa.

Archivo Jose María Tuduri

1869.

Plano de la ensenada y puerto de Guetaria.

Reproducción heliográfica por

Noguera y Gracia.

Fondos Cartográficos del Archivo IGN

diccionario enciclopédico en el que dedicó a Zarauz 12 páginas, colaboró en las obras del puerto y de las comunicaciones y abrió la Alameda, destruída en 1969. A cambio solo pidió que que la vía, que unía Mendilauta con la villa, mantuviera su nombre tras su muerte, deseo que no le ha sido concedido. 

Dicen que el Gran Hotel alojó en un principio a la aristocracia que posteriormente construyó sus palacios. Unos trajeron a otros y con ellos, los grandes artistas de la época. Entre todos ellos, y podríamos citar a varios importantes, llegó Joaquín Sorolla, quien pintó maravillosos cuadros de la playa, el puerto, Guetaria, Mollarri e incluso de las tabernas del lugar. Entre todos ellos destaca el de María en la playa de Zarauz, en donde se observa cómo era por aquél entonces Santa Bárbara, imagen que podemos completar con la desconocida foto en la que el autor aparece en el malecón, pintando. 

1910.

Joaquín Sorrolla

El malecón de Zarauz

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1910.

María en Zarauz

Museo Carmen Thyssen Malaga

La natural belleza de la playa fue, con la del paisaje y el suave clima, el atractivo que atrajo a aquél turismo elegante y cosmopolita de principios del siglo XX. Según fueron llegando y a lo largo de los años, fueron construyendo en la zona de Mendilautauna palacios y casonas que dieron una nueva identidad al lugar. Esto hizo que además de reunir Zarauz los atractivos de una temperatura agradable en el tórrido verano de la península, la belleza de la bahía con la vista del Ratón de Guetaria por poniente, la proximidad de San Sebastián, en donde veraneaba la corte de España y la cosmopolita Biarritz en la cercanía, había que añadir la belleza de la arquitectura, que en forma de palacios y grandes casas se iban construyendo en la villa, creando un patrimonio arquitectónico de extraordinario valor, que desgraciadamente fue demolido, a lo largo de la segunda mitad del Siglo XX.

Mientras, la Compañía del Ferrocarril Central de Vizcaya se encargó de construir el complicado tramo que enlazó Deva con Zarauz, quedando definitivamente unidas las ciudades de Bilbao y San Sebastián. 

La mejora en las comunicaciones permitió que aquél verano elegante y familiar fuera atrayendo a otras clases pudientes que paulatinamente fueron acercándose a pasar la estación estival en la villa. Aquellos enormes caserones que podían albergar hasta 60 personas entre familia, invitados y servicio, fueron adaptándose a la pujante nueva burguesía. 

En los palacios se hicieron pisos que fueron alquilados a los nuevos veraneantes. Así, por ejemplo, casas como Villa Monteagudo ya denominada Villa Aguilafuente, fue reconvertida en un edificio con 8 viviendas incluyendo las dos buhardillas, conjunto al que habría que añadir dos amplias viviendas más en lo que había sido hasta entonces el edificio que alojaba a parte del servicio y que quedaba dentro de un gran jardín. 

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Como en este caso, otros edificios como el Palacio del Marqués de Santillan, con enormes pisos que tenían alturas de forjado que iban de los 5 a los 7 metros, fueron alquilados a familias de clase media alta de Bilbao, Madrid, San Sebastián o Zaragoza.

Villa Monteagudo

Colección PEPE

Archivo B&B

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Gran Hotel y Villa Santillana

Alejandra Sorreluce

Archivo B&B

En el Gran Hotel siguieron pasando temporadas muchos de los que no se construyeron un palacio o una villa e incluso, según cuentan, por los años de la II Guerra Mundial, se alojaron espías de uno y otro bando, buscando información entre el cuerpo diplomático internacional que allí pasaba un tiempo de paz y descanso.

También se dice que en su momento, por él pasaron Marlene DietrichJacqueline Kennedy entre muchos otros, en donde a lo largo de los años se celebraron legendarias fiestas, un mundo recreado por Agatha Christie en uno de sus inolvidables libros.

Todo ello dejó en Zarauz un poso de elegancia en un ambiente casi familiar y hasta de cierta sencillez, un estilo que marcó los años posteriores hasta llegar a los 60s. 

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