CONTACTO
01.Contacto.jpg

Alfonso Biescas Viñao, o Vignau, también conocido como Nito, es un polifacético artista español que vivió su infancia en Bilbao con veranos en Zarauz. Se graduó en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Barcelona. Paralelamente estudió Bellas Artes en la Escuela de San Jorge de la misma universidad. Posteriormente ha realizado diversos estudios de diseño gráfico, moda y estampados. Su ecléctica formación le ha llevado a ejercer de arquitecto, interiorista, escaparatista, dibujante, ilustrador, investigador de tendencias, diseñador de moda, director en diferentes proyectos de arte, pintor, editor y escritor entre otras labores del mundo de la cultura.

De familia le viene la tendencia artística, pues su abuelo materno, Enrique Viñao, fue un reconocido maestro del que destacan obras tan interesantes como el diseño del kiosco de la música del boulevard de San Sebastián, en estilo nouveau francés, realizado con Enrique Magdalena.

Durante la primera época de su quehacer profesional artístico obtuvo varios premios como diseñador gráfico, ilustrador y artista, como son aquellos que convocaron el COAG (Colegio Oficial de Arquitectos de Gerona) o Surfer Magazine de California, entre otros.

Como se cuenta en estas páginas, el 2 de agosto de 1967 Alfonso Biescas estrenó en Zarauz con Juan Ignacio Aguirrezabala, la tabla Barland/Rott que su madre le regaló. Con este hecho se puede afirmar que llegó el surf a la villa, un deporte que ahora es signo de identidad del lugar, ya que hasta entonces ningún nativo del lugar o veraneante había cogido olas habitualmente.
En poco tiempo y gracias a que Alfonso Biescas fue prestando la tabla a diferentes amigos que decidieron probar, se formó un grupo de surfistas que compraron tablas en Biarritz y crearon el primer club de surf de Guipuzcoa.
En el verano de 1969 Alfonso Biescas organizó un campeonato en memoria de su hermano Enrique, fallecido años antes. El certamen se considera el inicio del movimiento surfero en la cornisa cantábrica por haber reunido en él a los pocos surfistas que cogían olas en la costa norte de la península.
Este hecho produjo la catarsis que llevó a fundar la Sección Nacional de Surf, dependiente de la Federación Española de Esquí Náutico, en la que Alfonso Biescas fue vicepresidente y encargado de los eventos hasta mediados de los 70. Este campeonato se realizó cinco veranos consecutivos, al que fueron acudiendo cada vez más surfistas y en el que en las últimas ediciones fue open internacional.

A través del surf, Biescas llegó al mundo de la moda colaborando como diseñador con Custo Line, para quien hizo sus míticas camisetas de 1984 a 1989, además de innumerables diseños para etiquetas, logos, bordados, catálogos, displays y telas. Posteriormente, mientras colaboraba con compañías de la costa Oeste de EEUU, trabajó para Mango, Diesel o Toni Miro y finalmente para varias marcas de Inditex (Zara, Pull&Bear, Massimo Dutti) además de infinidad de otras pequeñas casas de moda.

Estos trabajos le llevaron hasta Hawaii en 1987, en donde pudo disfrutar de las olas de la isla. Por aquel entonces trabajaba como cool hunter, es decir, buscador de ideas y tendencias para el mundo de la moda. Ello le llevó a conocer muchos otros lugares del mundo, algo que enriqueció sus estéticas.

Tras quedar impresionado por la luz de Formentera y el color de su mar, dejó que la isla lo fuera atrapando mientras se iba separando de la moda, un mundo demasiado decadente para su más sencilla filosofía vital.

Comenzó con unos cuadernos de vacaciones en los pocos días que disponía por el final de los 80 del pasado siglo, un trabajo que fue evolucionando hacia una obra gráfica, casi étnica, simple e inocente, realizado en pequeñas acuarelas que comenzó a vender en el entonces mercadillo hippie de la isla.

Abandonada definitivamente su vida como diseñador de moda, se asentó en los primeros 90 en Formentera en donde se dice que ha vendido desde entonces casi treinta mil (30.000) acuarelas, algo que probablemente es un récord Guinness.
A partir de 2006 comenzó a pintar derrotas, pinturas panorámicas de las costas y paisajes de la isla, que formando imágenes sucesivas se utilizaban en la antigüedad como dibujos explicativos en la marina.

De aquellos primeros cuadernos de vacaciones, que consideraba un ejercicio de disciplina y de estilo, fue evolucionando hasta llegar a sus cuadernos de faros. Cuadernos que recogen en forma de croquis acuarelado todas las luces (faros, balizas y boyas) de la costa peninsular (España, Portugal y Gibraltar) con las islas adyacentes (Azores, Madeira, Canarias, Chafarinas, Baleares y las otras pequeñas) desde Fuenterrabía hasta el Cabo de Creus. Este trabajo se puede admirar en su blog Mis faros, en donde cada día cuelga una ilustración.

Complementariamente a su amor por la pintura, ha desarrollado su parte literaria de forma casual. En 1998 fallecieron sus padres y decidió hacer el Camino de Santiago. El diario de aquella primera peregrinación dio lugar al libro Una idea peregrina. El Camino le cambió la vida. Hipersensibilizado por la tristeza, el autor marchó hacia Santiago tomando nota de sus rutinas como peregrino y de sus estados de ánimo en un libro sencillo, sincero y bello, en el que vuelca verdades de forma visceral y grata. Alfonso afirma que partió llorando de tristeza y llegó a Santiago llorando de alegría.

El Camino le descubrió un mundo de superación, meditación, arte, cultura y amistad, lo que le llevó a hacer la peregrinación por todas las rutas que llevan a Compostela, que ha descrito en otros tantos diarios publicados en Diarios de peregrinos.

Muchas de estas rutas las ha realizado con Jorge Sanchez, uno de los más reconocidos viajeros del mundo, a quien le une una profunda amistad y admiración. La editorial Luciérnaga solicitó al autor publicar el primer diario y se dice que la obra es una de las más consultadas entre los 9.000 del Archivo Jacobeo.

Una idea Peregrina inició su andadura en el mundo literario, que continuó con una trilogía de guías noveladas sobre Formentera: Luz de verano en Formentera (2010) Luna de Formentera (2011) y Amanecer en Formentera (2012). Posteriormente publicó un entretenido relato policiaco que se desarrolla en la isla titulado Juan en Formentera (2012)

Contacto: abiescasvignau@gmail.com