BERMUDAS Y BIKINIS

Actualmente, las bermudas son algo casi inherente a la cultura de la playa, algo absolutamente normal, aunque la moda las exagere en ocasiones. Antes de la llegada de los surfistas a nuestras costas las cosas eran algo diferente. Los trajes de baño eran tipo bóxer y generalmente azules. En nuestra costa este cambio comenzó a partir del año 1967, cuando algunos comenzamos a usarlas. Y aunque en muchos casos haya sido consecuencia natural de una tendencia en la imagen, existe una razón.que condiciona su forma. Las chicas también cambiaron, pasaron del traje de baño completo al bikini y de éste al tango. Quizás este es un buen lugar para analizar las prendas de las que hablamos y explicar el porqué de sus formas, la razón funcional.

06 de julio de 1946

Micheline Bernardini

presenta el bikini de

Louis Reard

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Atolón de Bikini, Islas Bermudas, lugares exóticos, atrayentes, sugerentes, que invitan a nombrar prendas de baño. El bikini nace en el año 1946, diseñado por Louis Reard, registrado con el número 19.431, como evolución estética, sensual y funcional del traje de baño femenino. Micheline Bernardini fue la modelo que lo presentó el 6 de julio del 46. Brigitte Bardot, Jane Mansfield y otras bellezas de la época lo hicieron famoso y revolucionó las playas y cines del mundo entero. Quizá se llamó así porque en dicho atolón, el 30 de junio de ese mismo año, explotaban bombas atómicas y, no lo olvidemos, la prenda en cuestión era realmente explosiva para la época.

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1952

Brigitte Bardot

Cannes

Las bermudas tienen una historia más sencilla, menos espectacular y más pudorosa. Aunque ahora sea una prenda estándar en las playas, tiendas de moda y de deportes, su nacimiento fue consecuencia de necesidades deportivas, fisiológicas y morales. Esto merece una explicación.

Aquellos que se hayan dado un baño en cualquier mar con un mínimo de oleaje con una braga atómica, bikini o traje de baño normal tipo boxer, se habrán dado cuenta de que algo no funciona. Simplemente, en el encuentro con la primera ola con un poco de fuerza, probablemente el bañador habrá desaparecido o, con suerte, lo habrá encontrado en sus pies o en la orilla. Con los bikinis pasa exactamente lo mismo, pero doblemente problemático ya que hay dos prendas y sólo dos manos, de manera tal que la portadora vacilante ante el dilema de a qué parte atender primero y cuál salvar después, pierde sin remisión ambas.

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Esta es una de las razones del nacimiento de las bermudas. Evitar que se vayan con la primera ola que llegue. Y es esto por lo que las bermudas propiamente dichas poseen, a diferencia de burdas imitaciones o prendas de moda al uso, una cinturilla no elástica y muy resistente, que se anuda por encima de la cadera. Esto hace que sea absolutamente imposible que se escape, salvo rotura de las cuerdas o del tejido, cosa bastante improbable ya que se confeccionan con tejidos muy fuertes y sólidos.

Esto aclara el porqué de un patrón alto y con cinturilla. La largura, ahora aceptada como normal, fue en su momento extraña para los cánones de la época, pero tiene explicación. Si vas a coger olas, primero tendrás que llegar a ellas y lo harás remando tumbado sobre la tabla. Con un traje de baño normal o con una braga atómica, te vas a dejar los atributos en el intento. Te los vas a destrozar o, mejor dicho, te los vas a aplastar, cosa que debe doler como no es difícil de imaginar.

Ahora bien, en un traje de baño que no lleve braguilla, lo que se ha dado en llamar paquete queda entre las piernas, protegido de golpes, rozamientos, lesiones y aplastamientos involuntarios, con lo cual lo que hubiera sido un tormento se convierte en comodidad. El problema queda resuelto, pero fuera del agua, el atributo masculico podría salir del bañador. Si la pernera del traje de baño es lo suficientemente larga, queda el miembro suelto y cobijado por el tejido, de forma que no ofende a nadie ni corre peligros .

Es así como nacen las bermudas. Como diseño funcional, con cinturilla resistente para evitar que las olas se las lleven, sin braguilla para eludir lesiones, largas para esconder lo que debe quedar oculto y anchas para permitir la movilidad. Añádase a esto un estampado hawaiano para darle aquel punto exótico y un bolsillo trasero, con agujero a modo de desagüe, para guardar la parafina y tenemos el modelo estándar de bermudas, que suelen ser de algodón o confeccionadas con fibras hidrófugas, ligeras y muy resistentes, ya que un surfer pasa muchas horas en el agua y al sol y es duro estar expuesto a los elementos..