EPÍLOGO
Captura de pantalla 2020-02-18 a las 18.

2019

Por la orilla

Foto Alfonso Biescas Vignau

Archivo B&B

Al mar le he de agradecer lo que mi vida ha sido. Y cuando digo mar quizás debería decir orilla, en la que se inició la historia del surf en Zarauz, la que viví, la que recuerdo. Son muchos los que me han ayudado a componer las piezas del rompecabezas de la vida, de los recuerdos. A todos ellos mi agradecimiento.

El surf me lo ha dado todo. Todo. Las olas me han dado salud, amigos, amor, carácter, personalidad, conocimiento, idiomas, curiosidad, trabajo, dinero, viajes y sobre todo paz y alegría. Todo. Quisiera que los textos y fotos que componen esta web así lo hayan explicado, aunque comprendo que es difícil describir un éxtasis atávico personal. Por todo ello, esta historia posiblemente es subjetiva, aunque mi intención ha sido muy otra.

Porque el surf no es de nadie. Cada uno lo entiende a su manera y todas son respetables salvo las que impliquen atentados contra la Naturaleza o el ser humano. Hay surfers que cogen olas porque les apasiona en un juego de integración con las fuerzas de la naturaleza y hay quien lo hace por superarse. Hay mil razones para estar en una ola, desde el éxtasis hasta los más deplorables instintos.

Pero las olas no son de nadie. Aunque existan aguas territoriales y conflictos de costas. Las olas pertenecen a la naturaleza, al igual que nosotros mismos. Y cruzan el mar hasta morir en la orilla. Como los humanos.

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Captura de pantalla 2020-02-18 a las 18.

2019

Fiat lux

Alfonso Biescas Vignau

Archivo B&B