SECCIÓN NACIONAL DE SURF
1967

Como contaba en el apartado del año 1967, cuando regresé a la ciudad para proseguir con mis estudios de Arquitectura y Bellas Artes, después de unas maravillosas vacaciones de verano en las había alcanzado mi viejo sueño de hacer surf, realidad que superaba las mejores expectativas, pensé que aquél maravilloso deporte había que canalizarlo de alguna manera. Supongo que fue la necesidad de decirle al mundo, de compartir con quien quisiera oírlo, que coger olas era una experiencia inolvidable.

Surfer Magazine

Volume eight

Number five

November 1967

En la misma escalera del piso en el que vivía con mis padres, residía un periodista deportivo de gran prestigio en la época. Juan Segura Palomares, ejemplar profesional, encantadora persona, era invitado asiduo de televisiones y radios. En mis ilusiones, pensé que por ser de trato fácil y amable, con prestigio y contactos en el mundo deportivo, me podría ayudar con la tarea de hacer del surf un deporte más conocido, por lo que armándome de valor, pues insisto en que en aquellos años era yo muy tímido, bajé a verlo. Recuerdo que me recibió y escuchó con cariño y tras oír mis explicaciones, sugirió que me dirigiera a la Federación Española de Esquí Náutico, que en aquellos momentos pasaba por días de gloria. 

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No recuerdo si fue al día siguiente cuando me dirigí allí siguiendo las indicaciones recibidas de Juan Segura. Me recibieron, me escucharon y prometieron hacer gestiones en las altas esferas del deporte. De momento, me regalaron un Surfer Magazine, revista de la que desconocía su existencia y cuya posesión me hizo inmensamente feliz.

Lo siguiente era conseguir una subscripción, algo bastante complejo en aquellos años. La única forma era a través de un librería que lo gestionara y que cobraba por los trámites. Así que cogí el sobre que encontré en el ejemplar que me habían regalado y encargué a la Librería Francesa de Barcelona que me apuntara para recibirla en casa. La revista que recibí en la FEEN iluminó muchas noches de soledad, muchas horas de ilusión y sueños. Aunque la conservo, está hecha polvo más por el uso que por los años. He de aceptar que gracias a ella mi muy humilde inglés mejoró, porque cada texto traté de traducirlo, diccionario en mano y con verdadera pasión, porque como nunca me he cansado de repetir, el surf significó mucho para mí. Por otra parte, mi padre tenía cierta relación con Juan Antonio Samaranch, Delegado Nacional de Educación Física y Deportes desde 1966. En alguna ocasión en la que coincidieron, le habló de mi pasión por las olas y de cómo el anciano deporte había cambiado mi actitud en la vida, como había pasado de una tristeza resignada a una alegría creativa. Había madurado y como padre todo ello le colmaba de satisfacción.

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Creo que estos fueron los dos puntos iniciales por donde empezó la que luego sería la Sección Nacional de Surf. He dudado al escribir estas líneas con las fechas, pero el Surfer que me regalaron en la Federación Española de Esquí Náutico ha definido mis recuerdos. Creo que por aquellas fechas, los Martinez de Albornoz y con ellos Perico, no habían empezado a hacer surf y a Gabriel Villegas no lo conocíamos. Este primer paso tuvo que ser consecuencia de charlas con Andoni Eizmendi, José Carlos Goyeneche y los hermanos Sañudo. Con la ilusión y pasión que había vivido aquellos primeros días de olas y tablas, no me extraña que me lanzara a la aventura de tratar de organizar federativamente un sueño. Poco a poco, las piezas del puzzle fueron encajando como si el destino nos llevara a ello y sorprendentemente, todo fue desarrollándose sin conflictos o excesivas dificultades. Pero eso es algo que se verá en los próximos capítulos de esta historia.

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1931-2018

Juan Segura Palomares

Cenicero de plata

on el logo del COE que

Juan Antonio Samaranch

regaló a mi padre